Destacan avances de integración de más de 700 miembros de seguridad adicional a los existentes en los centros de la Red Pública
El director ejecutivo del Servicio Nacional de Salud (SNS), doctor Julio Landrón, y el director de la Policía Nacional, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, sostuvieron un encuentro para establecer una agenda de trabajo conjunta orientada a fortalecer la seguridad hospitalaria en la Red Pública de Salud.
Durante la reunión, celebrada en la sede principal del SNS, ambas instituciones analizaron la necesidad de consolidar mecanismos de coordinación interinstitucional que permitan proteger a pacientes, familiares, personal de salud y usuarios de los centros hospitalarios, ante posibles situaciones de violencia que podrían impactar los centros de los servicios de salud.
El doctor Julio Landrón destacó que garantizar hospitales seguros constituye una prioridad para el SNS, al tiempo que valoró el respaldo de la Policía Nacional para fortalecer la capacidad de respuesta frente a situaciones que puedan poner en riesgo la integridad del personal de salud y de los usuarios.
De su lado, el mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz reiteró el compromiso de la Policía Nacional de trabajar de manera coordinada con el SNS para implementar acciones preventivas y operativas que contribuyan a preservar la seguridad en los establecimientos de salud y brindar mayor tranquilidad a la ciudadanía.
Durante el encuentro se destacó los avances de integración de más de 700 miembros de seguridad adicional a los existentes en los Hospitales, así como la interconexión de acción rápida a nivel nacional.
Como parte de las estrategias discutidas, se presentó el Modelo Cardiff, desarrollado en el Reino Unido, el cual integra información anonimizada de los servicios de emergencias hospitalarias con datos de la Policía para identificar zonas, horarios y patrones de violencia, permitiendo implementar intervenciones preventivas focalizadas.
Este modelo ha demostrado reducciones sostenidas en las lesiones asociadas a hechos violentos y fue adoptado como política pública por el Gobierno británico.
Su aplicación en República Dominicana permitiría aprovechar la información generada por los hospitales traumatológicos de la Red Pública de Salud, en coordinación con la Policía Nacional y el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1, para desarrollar mapas de riesgo y fortalecer la respuesta interinstitucional.
En ese sentido, las autoridades evaluaron la implementación de un Protocolo SNS–Policía Nacional–Sistema 9-1-1, sustentado en cinco ejes estratégicos: evaluación diferenciada del riesgo por centro hospitalario, turno y áreas críticas; presencia policial preventiva y especializada en accesos y perímetros, respetando el acto médico y la confidencialidad de los pacientes; establecimiento de rutas y protocolos para el traslado seguro de pacientes vinculados a hechos violentos; creación de un sistema unificado de notificación y análisis de incidentes para generar inteligencia preventiva; y capacitación permanente en manejo de crisis, derechos humanos, trato digno, protección del personal sanitario y continuidad asistencial.
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